El mercado de las categorías

Desde que se instituyeron los torneos cortos y a pesar de la pobreza que envuelve al fútbol salvadoreño en todo ese tiempo, han sido contados los casos de venta de categoría, el último en hacerlo fue Real Destroyer, primer equipo que asciende directamente y termina con la venta de la plaza, a continuación revisamos cada uno de esos casos.

Santa Clara-San Luis

Los ‘potros’ del Santa Clara ascendieron en 1998 cuando recién arrancaron los torneos cortos, un proyecto medio extraño cuyo objetivo era juntar jugadores de selecciones juveniles y ponerlos a competir para adquirir rodaje y ritmo, inició bien, administrativamente hablando, pues en el pleno deportivo el equipo contaba sus presentaciones como derrotas, pero de forma increíble logró salvarse dos veces del descenso. Esa falta de protagonismo y arraigo hizo que de a poco, la dirigencia fuera dejando el equipo a la deriva, hasta que al término del Apertura 2000 donde terminó último con 7 puntos y 53 goles en contra decidió venderle la categoría al San Luis de San Luis Talpa.

El comprar un equipo entre un torneo Apertura y Clausura no es la decisión más inteligente, y menos cuando el vendedor quedó último en la tabla de posiciones, a pesar que los talpeños se reforzaron y ganaron algunos partidos en casa, terminaron descendiendo al final e la temporada.

ADET-San Salvador FC

Un año después, en el 2001, la Asociación Deportiva El Tránsito, comandada por su dirigente histórico Héctor Palomo Sol, no pudo más, creada como una cantera inagotable de jugadores, cada año tenía que sufrir el desmantelamiento de su plantel pues los grandes equipos le ofrecían contratos altos a sus mejores piezas, los patrocinios volteaban a otro lado y Palomo Sol ya no podía solo. Bajo el mando de su sempiterno técnico, el argentino Juan Quartarone, se despidió de la Liga Mayor en el Apertura 2001 donde terminó penúltimo.

Le vendió la categoría a un nuevo proyecto llamado San Salvador FC, que incluía nombres como Jaime Rodríguez y Jorge González, solo se salvaron por la mala campaña de Marte, aunque luego duraron 7 años más en el circuito de Privilegio.

Coca Cola-Chalatenango

Este es un típico caso de como a veces, el fútbol no premia, ni es justo. La historia comienza con un histórico Limeño, que hace una épica remontada en el Clausura 2005 para eludir el descenso directo, no así el repechaje que tenía que disputar con el Coca Cola, un equipo de la capital, auspiciado por la refresquera, que también presumía de una nutrida escuela de futbolistas.

Parecía que los de Santa Rosa tenían la serie a modo, pero en el partido de ida, una lata lanzada por el aficionado más odiado en la historia del municipio, al asistente Wilfredo Cañas, terminó con la suspensión del partido y la victoria en la mesa 2-0 para Coca Cola, en la vuelta empataron 0-0 y los de la corcholata ya eran de Primera sin haber ganado ningún partido en la serie.

En buen salvadoreño, se puede decir que Coca Cola ascendió ‘sólo por hacer el mal’, pues luego le vendió la categoría al Chalatenango, equipo que había perdido su plaza un año antes vía repechaje, Los norteños la conservaron hasta el 2009 donde terminarían haciendo lo mismo.

Chalatenango-Limeño

Limeño volvía a la carga a reclamar lo que era suyo, aunque tuviese que pagar por ello, luego de la salida de Lisandro Pohl de Chalatenango en el 2008, el equipo quedó desmantelado y acéfalo, con graves problemas económicos, y aunque quedó subcampeón en el Apertura 2008 y hasta iba a participar de la Liga de Campeones 2009-10, decide venderle la categoría a los santarroseños.

Al parecer la maldición de la lata volvió a sobrevolar tierras orientales, y un año después perderían la categoría, otra vez, vía repechaje, ante Once Municipal.

Real Destroyer-Sonsonate

Luego de no ser el favorito de nadie, Real Destroyer le gana el ascenso a Primera División al Guadalupano, en el medio se comentaba que vendería su categoría, que a Firpo, que a Limeño y a otro número de equipos. La dirigencia dijo que no, nombró a Jorge Calles como su técnico, hizo convocatorias para pruebas y hasta tenía un plantel armado.

Dos semanas antes del arranque del Apertura 2015 se da a conocer que los porteños al final si, le vendieron la categoría al Sonsonate, que estaba en Segunda División, y la categoría en Segunda, se la vendieron al Quequeishque FC, buena forma e hacer negocios, vender su propia categoría y además, la que dejó el comprador.

Marte y Chalatenango

Estos equipos no le compraron la categoría a otro ya establecido, la Liga anunció que a partir de la temporada 2015-16 el torneo aumentaría a 12 equipos, y ponía a la venta dos franquicias. Los marcianos recién descendidos y Chalatenango, con potencial pero sin haber llegado a una sola final de Segunda desde su regreso, decidieron romper la alcancía, y quedarse con ellas como los únicos ofertantes.

Otros casos

Han existido un par de casos, de cambio de nombre de equipos pero que no implicó una venta en puridad. Luego de venderle la categoría a Chalatenango, Coca Cola la siguió liando, se pasó a llamar Nacional 1906 y le ganó el ascenso a Limeño, pueblo en el que no deberían volver a beber Coca Cola.

En fin, esta vez no vendieron la categoría como tal, sino que hicieron una extraña fusión con el Independiente de San Vicente, formando un híbrido llamado Independiente Nacional 1906, que tuvo un paso con más pena que gloria, descendiendo en 2007 y haciendo desaparecer a los equipos originales.

El otro es el cambio de Nejapa a Alacranes del Norte, luego que sacaran de la alcaldía de la ciudad a René Canjura, mandamás del equipo, el equipo se quedó a la deriva, y la nueva alcaldesa de ese entonces Wanda Calderón, echó al equipo del Vitoria Gastéiz para meter unos camiones de basura en su lugar.

Unos ‘inversionistas’ ticos (las comillas son mías, porque eran más que sospechosos), agarraron al equipo, le cambiaron el nombre a Alacranes del Norte para el Clausura 2010, y lo trasladaron a Chalatenango, no ganaron un sólo partido, el equipo descendió, desapareció, y los ‘inversionistas’ se esfumaron sin dejar rastro.

No hay duda que no existe fútbol más tropical que el nuestro, con historias curiosas que a lo mejor, no pasarían en otro lado, por suerte la venta de categorías es algo que no sucede con demasiada frecuencia, y ojalá se mantenga como una última opción. Aunque ahora, a cada ascendido, la gente le pone comprador de inmediato.

Foto: Facebook de Real Destroyer.

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